sábado, 11 de diciembre de 2010

...el cuento de las mil y una noches...

Estoy triste.

Me sabe mal, porque aquellos que seguís mis escritos pensareis que siempre estoy mal... y no es así.
Pero hoy especialmente estoy tan agotada que mi cerebro no da más de si.

Hace días que no escribo. No os preguntéis porque, pues la respuesta es obvia.

Elvis ha entrado en una "huelga" de sueño desde el sexto mes, aproximadamente. Se despierta una media de 15 veces por noche. No llora apenas, hace ruidos y se sienta en la cama, gatea, se escapa, trepa, se pone de pie... si lo veo a tiempo, lo estiro, y se duerme, a veces con un poquito de teta, otras sin.  Si no me doy cuenta,  lloriquea y en ocasiones se despierta del todo.

Es agotador. Irme a dormir empieza a darme pánico. Me despierto sin fuerzas,  sabiendo que no voy a poder recuperar el sueño, y que tengo un hijo de "alto voltaje" que no va a darme ni un minuto de descanso.

Estoy triste porque no se porque ocurre y nadie me da una razón. Empiezo a pensar que puede ser sonámbulo, entre otras cosas... en todo caso, yo no se como mejorar su sueño.

Y los días pasan y mi vida se está convirtiendo en un drama amargo, donde una mamá empieza a odiar su condición, donde un padre se siente desplazado, donde el mundo de pareja no existe, donde todo parece gris... menos Elvis!

Elvis está al 100%. Está sano, fuerte, a punto de andar con 8 meses y medio, come solito con sus dedos, y es un niño risueño, divertido, juguetón...


Lo que más me entristece es la sensación de culparle por mi insatisfacción, por mi cansancio. Y de no poder disfrutar completamente del maravilloso hijo que tengo...